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Autor: Gaspar Montero
Fecha de publicación: mayo 7, 2021

Uno de los grandes misterios que la Humanidad siempre se ha planteado es si estamos solos en el Universo. El ser humano es, hasta ahora, el único ser inteligente capaz de entender su lugar en el mundo, en la galaxia. A lo largo de los siglos hemos ido aprendiendo mucho sobre nuestro sistema solar, sobre el lugar que ocupamos en este inmenso universo repleto de miles, millones de planetas como el nuestro. ¿Es acaso imposible que en alguno de ellos pueda haberse desarrollado la vida, al igual que en ocurrió en la Tierra? Los científicos plantearon esto en la Paradoja de Fermi, por la cual se estudiaban las probabilidades de que hubiera más razas inteligentes aparte de nosotros en el universo, frente a la paradoja que suponía no haber entrado en contacto con ninguna de ellas, al menos por ahora. Desde mediados del siglo XX, sin embargo, la búsqueda de vida extraterrestre se ha enfatizado tanto por científicos como por organizaciones gubernamentales, así como por los entusiastas de los misterios.

De todos es sabido que Estados Unidos guarda archivos secretos en relación a extraños objetos voladores no identificados. Cada pocos meses hay avistamientos sorprendentes de este tipo de naves, supuestamente extraterrestres, por parte de pilotos, científicos y muchos ciudadanos de a pie. La verdad está ahí fuera, como solían decir en Los Expedientes Secretos X. Sin embargo, todavía no tenemos una sola prueba fehaciente de que esas naves vengan del espacio exterior, y ni siquiera estén tripuladas por seres, sean o no inteligentes, se parezcan o no a nosotros. La ciencia ficción y las teorías de la conspiración llevan décadas hablando sobre este tema, y hay un nombre que siempre se repite: el Área 51. Este misterioso lugar en medio del desierto de Nevada podría ser la clave para desentrañar el misterio de la vida inteligente en el universo… pero no solo eso, sino que la base también se había utilizado en otro tipo de experimentos, décadas atrás, que no salieron exactamente como los científicos esperaban.

Sobre el Área 51

La llamada Área 51 es una base militar del Ejército de los Estados Unidos ubicada en la zona sur del estado de Nevada, a unos 135 kilómetros de la ciudad de Las Vegas, en las baldías tierras desérticas de Groom Lake. El lugar, convertido en base militar desde mediados del siglo pasado, se ha convertido en el epicentro de las teorías sobre la llegada de extraterrestres a nuestro planeta. Para muchos, el Área 51 es la base secreta donde los estadounidenses han ocultado, diseccionado y experimentado con los visitantes de otros planetas que han llegado al nuestro. La base, por cierto, no tiene la categoría de secreta, y para el Ejército Norteamericano es solo un lugar más de entrenamiento de tropas. Sin embargo, la mayoría de proyectos que se llevan a cabo en este lugar sí que están catalogados como “de alto secreto”, por lo que son confidenciales.

Quién fue Abigail Western

Desde hace un tiempo se viene contando la historia de Abigail Western, una joven que era hija de uno de los principales científicos destacados en esta base militar. Nos vamos a finales de los años 40, justo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos corroboró el haberse convertido en una gran potencia militar. Según esta historia, el Ejército destacó a numerosos científicos de renombre para que realizaran experimentos con radiación, una fuerza recién descubierta y que todavía encerraba muchos secretos. Uno de estos científicos era Albert Western, quien propuso a su propia hija, Abigail, como candidata para uno de estos experimentos, aun a sabiendas de las posibles consecuencias que aquello podría acarrearle a la chica.

El experimento Abigail

Durante un par de años, Western y su equipo estuvieron experimentando con la joven Abigail, siempre ocultos en el secreto de aquella base militar. El Proyecto Abigail transcurrió durante todo ese tiempo entre pruebas, mediciones y experimentos de todo tipo que acabaron convirtiendo a la chica en una especie de monstruo. Su piel se cascarilló, las cuencas de sus ojos se hundieron hasta darle un aspecto casi cadavérico, y sus dientes crecieron de manera desproporcionada. Además, la chica ya no era capaz de expresarse correctamente, y los experimentos le habían afectado también a su capacidad de razonar y pensar. Poco quedaba ya de la Abigail que había comenzado el experimento un par de años antes. La situación llegó a tal punto que, asustado por lo que había provocado, Albert Western se quitó la vida después de comprobar que había convertido a su pequeña Abigail en un monstruo. El científico dejó a sus compañeros a cargo del experimento, con la promesa de que devolverían a su hija a su estado normal. Sin embargo, se cuenta que Abigail escapó de la base y se perdió en el desierto de Nevada.

¿Verdad o mito?

La historia se lleva repitiendo y compartiendo desde hace años, especialmente por Internet. El hecho de que Abigail escapara y que muchos incluso hayan asegurado verla vagar, más de setenta años después, pro la zona cercana a la base, ya nos hace fruncir el ceño. ¿Se trata de una historia real o es solo una leyenda urbana? Todo apunta a esta segunda opción, y es que no hay prueba alguna de que dicho experimento se llevara a cabo en su momento. Ni siquiera Edward Snowden consiguió encontrar referencias al Proyecto Abigail cuando consiguió entrar en los archivos clasificados del Ejército en relación al Área 51. La historia podría haberse generado a mediados o finales de los 90, cuando Internet empezaba a hacerse popular, y seguramente se basó en el experimento llevado a cabo por varios científicos que se encerraron durante unos años en una edificación de cristal y acero, dentro de la cual se habían copiado diversas biosferas de la Tierra. El experimento trataba de demostrar las posibilidades que el ser humano tenía al vivir en un lugar así, recreando la atmósfera. De entre los científicos, hubo un par de ellos que abandonaron al cabo de dos años. El nombre de una de esas científicas era, precisamente, Abigail. ¿Casualidad?